24 enero, 2017

EL URBANISMO ESPAÑOL DE NUEVO CUÑO EN EL S. XVIII: REALES SITIOS Y COLONIZACIONES


Durante el s. XVIII, la monarquía borbónica creó unas ciudades para su expansión siguiendo el modelo de Versalles; así surgieron Aranjuez y La Granja. Estas ciudades, cercanas a Madrid, están en función del palacio dotado de amplios jardines. Su plano es ortogonal, en cuadrícula. El palacio es el punto mejor comunicado de la ciudad, hacia él fluyen varias arterias principales.


Dice Chueca Goitia que Aranjuez es nuestra mejor ciudad barroca del siglo XVIII. La creación de la ciudad data del año 1747 cuando Fernando VI encargó a Santiago Bonavía un plan urbanístico. A pesar de algunas modificaciones, el plano de su caserío conserva el plano ortogonal. En el plano se aprecian las grandes avenidas que, como tridentes, confluyen en el palacio y sus jardines.

El rey Felipe V comenzó la construcción del palacio de la Granja como un lugar de ocio (caza), descanso y reposo. Pero fue durante el reinado de Carlos III cuando el Real Sitio de la Granja adquirió su carácter definitivo al consolidarse se trazado urbanístico. El casería, junto al palacio, muestra un plano más desordenado que el de Aranjuez.


En el urbanismo del s. XVIII merece un lugar especial las ciudades que se crearon en el marco de las colonizaciones de Sierra Morena (con La Carolina como centro) y las zonas cordobesas de La Parrilla y Moncloa (con la Carlota como núcleo más significativo). Estas colonizaciones se llevaron a cabo durante el reinado de Carlos III siendo Olavide su principal ejecutor. Estas nuevas ciudades indican cómo concebían los urbanistas del s. XVIII una ciudad de nueva planta, con un plano ortogonal o en cuadrícula.

La Carolina

La Carlota